Siempre priorizamos la belleza por sobre la habilidad y capacidad para hacer algo. Consideramos que una persona agraciada es más capaz y dúctil que otra que no tiene esas cualidades. Estas equivocaciones son muy comunes en todos los órdenes de la vida y nos lleva a errar en las elecciones. Primero quedamos eclipsados por la belleza y después evaluamos las otras posibilidades. Las alumnas más bonitas –en la mayoría de los casos- no son las más inteligentes de la clase, ni el hombre de mejor prestancia el más capaz para desarrollar un trabajo.
La belleza física abre muchas puertas y es carta de presentación instantánea en muchos casos, para dejar escalones más abajo las otras consideraciones. Toda postulante a un empleo –en otras épocas- que era portadora de belleza física tenía prioridad sobre otras menos agraciadas, hoy las cosas han cambiado y si bien es importante la presencia se prioriza la capacidad y la habilidad por sobre la belleza. Este es el criterio de las grandes empresas que buscan efectividad en un mercado cada vez más competitivo.
Algo para destacar es lo que sucede en el servicio de las prestadoras sexuales, si bien la voluptuosidad y la belleza son fundamentales para la elección de determinada acompañante, el desempeño en el acto sexual y la habilidad y conducta de la escorts en los momentos del encuentro son los que valen y cada vez ganan más adeptos.
Las putas en Valencia son todas muy bonitas, pero hay algunas que ganan clientela por sobre las demás por la capacidad y desempeño en el acto sexual. Las solicitudes a las agencias de acompañantes especiales priorizan las habilidades a las bellezas físicas, y esto es un patrón general de los clientes habituales, estos indican muy especialmente por cual escort pretende ser atendido después de haber recorrido parte del catálogo de ofertas sexuales de la agencia.